Diario Perfil: Panettone, el exito planetario de una excelencia italiana

¿Qué es el rito navideño sin su presencia en la mesa? Ingredientes, sabores y colores del postre símbolo de Milán. Veladas medievales, ritos célticos y banquetes renacentistas. El aporte clave de los navegantes genoveses. Leyendas de amor, poder y azúcar.

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Anna Lanzani*26-12-2021 03:19

Agua, harina, azúcar, mantequilla, huevos, fruta confitada y pasas de uva. Estos son los ingredientes del auténtico Panettone, desde siempre el símbolo de la Navidad milanesa. Su historia milenaria se recorre entre mitos, leyendas, increíbles documentos de archivo, viajes y perfumes que nos llevan a las fiestas romanas del Sol Invictus, a los barcos de los mercaderes genoveses y a los tugurios de la Lombardia en la Alta Edad Media. 

Pero vayamos en orden y tomémonos nuestro tiempo tal cual ocurre con el verdadero Panettone, cuya levadura debe realizarse de manera natural y durante muchas horas. 

Velada medieval. La Nochebuena de 1388 cayó un jueves y “en el cielo despejado se percibían estrellas, los niños jugaban. A la derecha de la puerta, un gran tronco de olivo esperaba cortado”: así describe esa velada Giovanni Manzini della Motta, un intelectual de la época, en una carta autógrafa en latín. Luego, con precisión de “instagrammer”, añade: “todos cantan; beben mucho. Visitan a los vecinos y siguen bebiendo de una vasija de madera oscura pero limpia”. Nos encontramos en Lunigiana, una franja de tierra en el norte de Italia, entre Liguria y Toscana, que aún hoy goza de una naturaleza salvaje. Della Motta es el invitado de una familia rural. El padre, según la tradición, toma el gran tronco de olivo y lo lleva a la chimenea ayudado por sus hijos mayores. Se reza para que el nuevo año sea prospero:  “no piden reinos, riquezas y bienes de lujo, anota della Motta sorprendido, sino corderos y lechones”.  Finalmente, todos se sientan a la mesa frente a un pan redondo, muy grande: un “panone”, se podría decir en italiano, o un “panettone”. El padre de familia se encarga de repartirlo. La primera rebanada junto con un pequeño vaso de vino se ofrece “al zocco”, es decir, al tronco de madera de olivo que está ardiendo. Luego se sigue repartiendo el pan entre los presentes y se guarda un último trozo para los pobres y los enfermos. Estamos, en pleno Medioevo cristiano, ante una ancestral ceremonia de ofrendas al fuego de origen celta o longobardo, atestiguada por fuentes antiguas y que sobrevivió durante miles de años. Es el “rito del zocco” y hasta hace pocos años en algunas SEGUIR LEYENDO EN DIARIO PERFIL

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